—¿Escuché mal…?
—U— usted… ¿Qué acaba de decir? —tartamudeó Paola sin dar crédito a sus oídos.
— dije que Belén puede tener todo lo que ella desee. — afirmó Amílcar ciencia mientras metía las manos en los bolsillos—. Nadie puede interponerse en su camino.
Ahora, en cuanto a usted…
Corríjame si me equivoco, pero. ¿Acaso está hablando mal de ella?
A pesar de lo apuesto que era Amílcar, sus rasgos tallados a mano se torcieron en un ceño fruncido, penetrante y despectivo. Una energía peligrosa em