—No —dijo Belén—. No le digas, debe haber estado muy ocupado recientemente. Se lo diré cuando esté disponible.
—Bueno. ¿A dónde va? Puedo llevarla.
Ya era hora de su clase de la tarde, así que Belén asintió y le preguntó:
—Voy a la universidad. ¿Tienes auto?
Un momento después, Belén estaba sobre la bicicleta eléctrica de Tommy, disfrutando del sol cálido de verano, sin palabras.
—No tengo la suficiente edad para tener una licencia de conducir, así que, por favor, señorita Suárez, aguant