—Lo tengo— asintió Belén.
El rodaje comenzó.
Belén tomó un paraguas, se precipitó hacia su cliente, y consiguió protegerlo de la lluvia, pero la mitad de su hombro terminó empapado.
—¡Corten! Tanto el director como El fotógrafo estaban satisfecho con su actuación y aplaudieron—. ¡Muy bien! ¡Eso estuvo perfecto!
Al final, Belén suspiró aliviada. Aún faltaba media hora para el horario de finalización del rodaje. En el momento en que se disponía a cambiar su ropa mojada, escuchó la voz de