Mi esposo puso sus manos en mis nalgas acercandome hasta la orilla de la mesa, se bajó la cremallera de su pantalón, notando en la entrada de mi vagina su glande, sin que apartaramos los dos nuestras miradas.
—- Quiero que me des un hijo, a partir de ahora lo haremos sin protección, ¿estás de acuerdo esposa? — pregunto.
—- Te recuerdo que es solo por un mes, el tiempo que me tendrás a tu lado esposo —- conteste con sarcasmo
Pero de pronto de una embestida fuerte que me hizo gemir, David entró e