"Nana ¿Cómo está Louis?" Pregunto ansiosa mientras trastabillo con la alfombra.
"Señora, ¿está bien?". Martha se apresura a ayudarme.
"La alfombra de la habitación es mullida. No ha sido nada".
"Ma- má".
"Bebé", me apresuré a coger a mi hijo, que tenía un algodón en el brazo derecho y una compresa en la frente. Lo mecí suavemente, y sus penetrantes ojos verdes me recordaron a Ethan. Sacudí la cabeza y me obligué a apartar de mi mente aquel pensamiento inútil. Con suerte, él se casará pronto y