La noche fue un infierno. Apenas dormí, sufría una erección prácticamente constante desde que la imaginé gimiendo debajo de mi cuerpo. Maldita imaginación.
Cuando me dirigí al trabajo, sabía que lo tenía muy dura. ¿Cómo iba a mirarla sin que la parte inferior de mi cuerpo no reaccione? Me tuve que meter en la tina con el agua helada, por el amor a lo bueno. Estuve 35 minutos, creí que mi cuerpo se estaba quemando. No esperé estar tan enfermo.
Cuando llegue su mesa estaba vacía, pero mi oficin