Celeste
La luna se reflejaba hipnótica en el océano en calma. Pero desde que me metí al mar lo supe: Esa noche algo más pasaría.
No sabía si una pelea, una reconciliación o las dos cosas fundidas en una sola, que era casi siempre cómo terminaban las cosas entre James y yo cuando la tensión que arrastrábamos se volvía insoportable.
Estábamos en nuestra luna de miel.
Siete noches en una isla que parecía diseñada por alguien que quería que dos personas se enamoraran más, o al menos que se arrancar