La mexicana y el coreano, después de conducir un par de minutos por fin, se han estacionado en la entrada del lugar. Ambos bajan del vehículo, Johanna mira el edificio enorme y espectacular. Con las letras en coreano, así que no sabe lo que quiere decir.
Los dos caminan directo a la entrada de cristal, Johanna queda superimpresionada por el lugar que es bastante grande y repleto de flores de todo tipo de colores. En el centro hay un pequeño estanque con lindos capullos de loto y nenúfares.