El señor Kim por fin regresa a la realidad y ve lo que ha hecho. Se separa precipitado de ella como si hubiera cometido un crimen atroz. Tomando unos dos metros de distancia de ella.
—Perdón, Johanna, no sé qué me paso —se disculpa con ella bajando la vista, sintiéndose muy avergonzado. La mexicana mira esa actitud y admite que sí fue algo muy inesperado, pero no es para que él se sienta mal. Ella se acerca a él acortando ese alejamiento y sujeta su mano. El señor Kim siente su agarre levant