DE NUEVO…
Cuando los oficiales irrumpieron en la productora ese día, Oscar los observó en silencio desfilar hacia el interior de la oficina de Marco.
–¿Qué pasa aquí? –gritó Marco, desde el interior.
–Tenemos una orden de arresto, Rossi. Aquí tiene –dijo uno de ellos.
Le leyeron sus derechos y Marco refunfuñó, y Oscar oyó cómo daba vueltas de un lado a otro, furioso.
–Acompáñenos.
–Yo no he hecho nada.
–Sí, todos dicen eso. Vamos.
Marco continuó maldiciendo, así que Oscar salió de su ofi