CARTAS
–¿Qué sucede? –preguntó Siena, sorprendida por el abrazo de Oliver.
–Te encuentras bien, qué alivio. Me tenías preocupado.
–Sí, claro –contestó, dando unas palmaditas en la ancha espalda de Oliver.
Oliver se separó de Siena.
–Te estuve llamando y nada, pensé que se trataba de tí cuando nos avisaron de la policía caída en acción.
–Oh, perdón –dijo Siena, mirando su móvil–. Cuando recibí el llamado, vine directo hacia aquí y olvidé que mi móvil estaba en silencio. Discúlpame. ¿Quieres entr