Capítulo setenta y uno: coqueteo.
Salí sin mirar atrás, caminando a paso rápido para no darme chance arrepentirme. Prefería salir con mis nalgas marcadas que hacerle caso a las demandas machistas de Austin. Honestamente, me tomó por sorpresa. Él no será el hombre más liberal y moderno, pero no pensé que llegara a este punto.
No le presté atención a las miradas de las personas, ni siquiera estaba segura que me miraban, estaba muy concentrada en estar molesta. Reclamé la primera camilla que encontré. Dejé las cosas en la ca