Capítulo setenta: Piel expuesta.
Por suerte, el hotel tenía una sección de tiendas de ropa. En el ascensor no dejé de arremeter contra él por su pésima elección y él no paró de replicar.
―¿Quién fue el de la idea? ¿Quién escogió ese traje de baño?
―Mandé a alguien a comprarlo ―dijo de mala gana.
―¿Quién fue? ¿Cómo pudo escoger esa aberración? ¿No le dijiste que era para tu esposa?
―Sí, y tal vez le dije que escogiera el traje de baño más cubierto que encontrara.
Mi cabeza casi da la vuelta como si fuera la niña del exor