Mundo ficciónIniciar sesiónNo podía escuchar nada más aparte de los disparos, los gritos y los cristales rompiéndose. Me paralicé. Austin me cubrió con su cuerpo hasta que estuvimos tirados en el suelo. Era como un escudo sólido.
―Arrástrate hasta el muro ―Me exigió con dureza.
El dulce y encantador Austin que me sonreía hace unos segundos se desvaneció para darle la bienvenida al hombre que se ha pasado la mitad de s







