Capítulo ochenta y siete: Trampa.
Pude sentir el estado de ánimo de Kari decaer. Su gesto lastimero acompañó la palidez de su rostro. Pude notar como se encogía de hombros, como si un nuevo peso se alojará sobre ellos. Su pecho subía y bajaba cada vez más rápido, pensé que estallaría en rabia, mas me equivoqué. Lo único que reflejaba su bello rostro era decepción.
Ya no le sorprendía lo bajo que podía caer su padre ni lo podrido que estaba su corazón. Solo le quedaba aceptar cualquier mala acción que realizó en el pasado y al