Capítulo dieciocho: Seduciendo al rival.
Me acosté en el sillón de la sala. No podía negar que se me hacía fácil sentirme cómoda en aquel lugar, pero no era mi casa.
Austin se sentó frente a mí, dejando una bandeja con dos jugos de naranja.
―Le pedí a la cocinera que preparara algo ligero para desayunar.
Tomó su jugo. Esperé que tocara el tema, mas no lo hizo, así que yo tampoco lo saqué. Ya tomé una decisión y no necesito consultársela a nadie, y mucho menos esperar su aprobación.
Hace unos días quería recuperar mi matrimonio;