Capítulo cincuenta y cinco: Noche antes de la boda.
―¿Cuándo nos casaremos? ―pregunté a pesar de haber sido yo la que colocó la condición.
―Mañana ―respondió mientras acariciaba la piel de mi estómago.
Sus piernas estaban enredadas con las mías, mi cabeza descansaba en su brazo y mi cabello estaba esparcido por doquier. Nuestros cuerpos desnudos estaban en contacto. Austin besaba mi mejilla repetidas veces. Fue delicado, dulce, a diferencia de otras veces, no se dejó guiar por sus instintos carnales. Estaba embarazada y herida, se aseguró en