Capitulo 10.
Capítulo 10.
Hay ruidos que se te quedan grabados en la cabeza para siempre.
El chirrido de unas llaves intentando forzar una cerradura. El golpe sordo de un puñetazo contra la madera. El gruñido animal de un hombre que ya no razona. Todos esos sonidos se mezclaron esa noche y aún hoy me siguen persiguiendo.
—¡Ábreme, Every! ¡Maldita sea, sé que estás ahí! ¡No te hagas la lista!
Estaba gritando como un loco del otro lado de la puerta. Ya lo había hecho otras veces. Llevaba varios días acechándo