Grecia lo miraba angustiada, sintiendo cómo su corazón latía desbocado al ver que Luis Fernando solo la observaba en silencio. Sin embargo, había algo en su mirada que la intrigaba; un brillo especial que iluminaba su rostro, lo que la hacía sentir confundida.
—¿Pero por qué no me dices qué tengo? ¿Y por qué me miras así? ¡Habla, Luis Fernando, por favor! —exclamó, con su voz temblorosa entre la ansiedad y la desesperación.
Luis Fernando, con una mezcla de emoción y nerviosismo, finalmente rom