Aquella noche en la mansión Ripoll fue bastante tensa para todos. Se sentían envueltos en una incertidumbre, sin saber cuál iba a ser su destino.
Luis Fernando se encontraba dándose una ducha de agua tibia. Quería relajarse sintiendo la caída del agua sobre su cuerpo. Estaba muy atormentado por todo lo que tenía que afrontar a partir de ahora; necesitaba estar a solas, lejos de Laura y de su madre, para pensar bien en las decisiones que debía tomar para poder sacar la empresa adelante.
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