Isabella no tenía intención de dejarlo ir; disfrutaba humillándolo. Dickson, en un intento desesperado, mencionó a su padre:
—Isabella Star, los secuestré, pero no los lastimé. ¡Mi padre es un alto funcionario! No te dejará escapar. Te hará pagar. —Confiaba en que esa amenaza cambiaría las cosas.
—¿Ah, sí? —respondió Isabella con indiferencia—. ¿Saltas tú solo o quieres que te empuje?
—¡No puedes hacer esto! ¡Me matarás hoy y mi familia no te dejará escapar! —gritó Dickson—. ¡Mi padre te des