Habían esperado tanto por ese día, que era imposible no conmoverse.
Isabella disfrutó de la calidez del abrazo, aunque en su interior pensaba: No sé si llamarlo karma. Pero cualquiera que se atreva a dañar a mi familia sufrirá las consecuencias.
Aquella fue la comida más feliz para Isabella desde que llegó a Sunsville.
Al ver que finalmente se había hecho justicia, Liam y Peppy parecían haber dejado atrás el pasado. Se mostraban más jóvenes y tranquilos.
Después de cenar, Liam fue a su habi