Todos bebían y reían. Isabella se pidió una sidra suave, lo suficientemente buena como para que pudiera unirse al resto sin sentirse fuera de lugar.
El grupo, compuesto por una docena de personas, decidió jugar a Verdad o Reto. Usaron una botella de cerveza vacía que giraban en el centro de la mesa para elegir al siguiente participante.
Cada persona tenía que escoger entre decir la verdad o cumplir un reto. Y si se negaba… debía beber.
La primera en ser elegida fue Chelsea.
—Verdad —dijo con calma.
Uno de los chicos sonrió con picardía y le preguntó:
—¿Te gusta James?
Chelsea arqueó una ceja y respondió con tono desafiante:
—¿Estás tratando de humillarme?
Hubo dos segundos de silencio total, y luego todos estallaron en carcajadas. Incluso Isabella no pudo contener la risa.
Solo James mantuvo el rostro serio. Refunfuñó con sarcasmo:
—No te preocupes… te quedarás soltera toda tu vida.
Chelsea se encogió de hombros sin darle importancia. Enredó un mechón de su cabello en el d