La habitación era una obra de arte, envuelta en terciopelos y dorados que brillaban con la tenue luz de una lámpara de mesa. Las cortinas gruesas impedían que la brisa nocturna perturbara la calma. Blair se encontraba de pie junto a una cuna doble que compartían los tres bebés. Su expresión era serena, pero su mente viajaba por un torbellino de pensamientos, uno más inquietante que el otro.
Arturo, Dominic y Elizabeth dormían profundamente, sus respiraciones acompasadas creando un ritmo casi hi