Massimo estaba recostado en la cama del hospital, observando a Blair mientras permanecía de pie frente a él, con los brazos cruzados y una expresión de incertidumbre en el rostro. Había algo en su mirada que lo cautivaba, como siempre lo había hecho. A pesar de los años de distancia, a pesar de todo lo que había pasado, el deseo de tenerla entre sus brazos seguía ahí, ardiente y visceral. Pero ahora, más que nunca, debía controlarse. Ella no recordaba nada, ni a él, ni a lo que habían vivido ju