Catalina
La cafetera hace un leve chasquido cuando termina de colar el último chorrito de café. El aroma invade la pequeña cocina mientras Samuel, con su pijama de dinosaurios, juega con bloques de madera sobre la alfombra.
Nat, está sentada en la barra, hojeando su celular, mientras me observa de reojo.
—Sabes, me ofende un poco que hayan pasado ya dos días y sigas sin decirme No me has nada esa noche, Cata —dice, levantando una ceja.
Suspiro y me apoyo en el mesón de granito, sosteniendo mi t