Tras presentar su acuerdo con el juez que llevaba sus causas, Ian termina todo con Carlo y este queda libre. Andrea e Ian se marchan de regreso a casa con su hija, dejando atrás una etapa que los tuvo bajo tensión constante; con la enseñanza de que perdonar muchas veces es mejor, sobre todo cuando no has sido una persona intachable.
Carlo, por su parte, se siente agradecido por todo lo que ha vivido, porque después de todo, aprendió mucho mejor a ser el hombre que debe para su mujer y su hijo.