Cuando terminan de darse amor, Andrea va a la ducha en los brazos de su esposo, Ian la baña con cuidado y le dice que irán a la cita con la obstetra.
—¿No la perdimos ya?
—Sí, pero tu esposo tiene algunos contactos. Vamos a la cita y luego a cenar, ¿qué te parece?
—Me gusta… necesito despejarme un poco.
Y por supuesto que él se encarga de todo para que su mujer olvide lo que le ha pasado. Pero también, se asegura con esa cita que la revisen para saber si el estrés le ha afectado a los dos.
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