Tras la que fue una jugada maestra por parte de Andrea y Sebastián, Naomi pasó a ser la nueva colega con ciertos privilegios en la oficina. Solo que, esta vez, no fue por acostarse con el jefe de diseño como las anteriores.
No, a ella le acusan de algo mucho peor.
Naomi entra al baño para lavarse las manos, después de hacer su diseño en papel, como suele hacerlo, siempre se le queda el carboncillo del lápiz en el costado del dedo meñique y ya es la hora de ir a almorzar, lo que hará con Andrea.