40. "Amigos — Enemigos"
La respiración de Harding me golpeaba la mejilla derecha mientras mis ojos recorrían la habitación con ansiedad, sin poder dormír del todo.
Su mano me tomó del abdomen y yo me giré en su dirección, bastante tensa, ya que sus dedos rozaban la cicatriz que tenía ahí. Pero me relajé un poco al ver que sus ojos seguían cerrados, aún dormido y descansando.
Inhale profundamente y tome su muñeca para quitar su mano de esa área, pero cuando estuve a punto de hacerlo él me acercó un poco más a su costa