Abrí los ojos cuando una mano me tocó el abdomen.
Harding estaba sentado frente a mi, con el atardecer de fondo y una enorme sonrisa en sus labios.
—Te has quedado dormida —musitó —Kenny te colocó su chaqueta para que no tuvieses frio pero después de cuidarte un par de horas le dió frio y hambre. Así que fue a comer un poco.
Fruncí el ceño, confundida. Mire a mi alrededor sin entender muy bien lo que había pasado, pero tras analizarlo un par de segundos me di cuenta que luego de la conversaci