57. "Un mejor final"
El autobús partió al atardecer, con el cielo teñido de un naranja profundo y las nubes cargadas de promesas inciertas que me hacian dudar sobre el futuro que me esperaba una vez llegando a Nashville, sin saber si Harding quería verme o si quiera saber de mi.
Me senté junto a la ventana con la servilleta aún en la mano, como si fuera una brújula o una especie de amuleto que me protegía del miedo que amenazaba con hacerme retroceder.
No sabía si él querría verme después de lo que había pasado. No