Punto de Vista de Luis
Las puertas estaban vigiladas, como era de esperar. Dos hombres, vestidos con chaquetas oscuras y pistolas colgadas a los lados, estaban firmes. No hablaban mucho, solo intercambiaban miradas cansadas, impacientes por que terminara su turno.
Perfecto.
Como no podían verme, necesitaba una distracción. Extendí la mano hacia una pila de piedras cercana y, con un movimiento de mi muñeca, lancé una hacia los árboles detrás de ellos. No fue fácil con el peso de Clara sobre m