Punto de Vista de Luis
Liberé mi mano que aún estaba en su culo y desabroché mis botones. Mi polla ya se había levantado por todos esos gritos y súplicas de ayuda.
—Te estoy pagando para follarte, y eso es exactamente lo que voy a hacer —gemí, deslizando una mano por su trasero y dentro de su culo.
No estaba seguro de si el sonido melancólico que brotó de ella era un gemido o un lamento. Ella se agitó, sus piernas visiblemente temblando ahora.
—Yo... ya no quiero esto. No quiero tu dinero,