Punto de vista de Luis
Los ojos de Elara se agrandaron por la alarma cuando mis rodillas casi cedieron. —¿Mateo? ¿Estás...?
¿Qué demonios quería preguntarme? ¿Que si estoy qué? ¿¡Bien!?
¿Qué hombre está bien después de ser rechazado por la maravilla que más amaba en el mundo? ¿Una mujer por la que no dudaría en matar en un abrir y cerrar de ojos?
¿Una mujer por la que de buena gana se arrancaría el corazón si ella llegara a pedírselo... incluso en broma?
¡Más le valía estar bromeando!
Intentó alcanzarme.
Gran error.
En el momento en que sus dedos rozaron los míos, estallé.
Le agarré la muñeca con fuerza, apretando mientras mi respiración se volvía errática.
—Quién —mi voz era un gruñido gutural a pesar de ser baja—. ¿A quién amas?
Ella se tensó, su pulso martilleando bajo mi agarre. —M-Mateo...
La acerqué de un tirón, nuestros rostros a apenas unos centímetros. —¡¿A QUIÉN AMAS?! ¡DÍMELO!
Le había gritado, con las venas de mi frente latiendo mientras mi rostro permanecía pegado