Punto de Vista de Elara
Me subí la manga del vestido de un tirón, abriendo los ojos de par en par mientras miraba mi piel desnuda.
No había moratones.
Me giré hacia mi pequeño espejo, agarrándolo con dedos temblorosos. Giré mi rostro de lado a lado. ¿El labio partido? Desaparecido. ¿La hinchazón en mi mejilla? Ni siquiera quedaba una sombra.
El pánico se enroscó con fuerza en mi pecho.
Mi curación nunca había sido tan rápida. Mi loba había estado ausente. Mi Padre me había repudiado por ell