Cap. 8 Herencia.
En otro lugar, Carolina estaba en su apartamento. Pequeño, modesto, donde cada mes pagaba la renta con esfuerzo. Mientras calentaba su comida instantánea, el ambiente cambió de forma abrupta: todo se llenó de una oscuridad densa, como si fuera de noche.
Confundida, miró su reloj. Eran las 11:50 a.m.
Intentó encender las luces, pero no funcionaban. Usó la linterna del celular para acercarse a la ventana... pero lo que vio la dejó helada: la ventana había desaparecido. Corrió hacia la puerta. Tamb