Sofía:
Estaba emocionada y aterrada, a partes iguales. Sabía que ver a Marcelo era peligroso, tanto para mí como para él y su hijo. Aún así ahí estaba yo tratando de mantener la mente ocupada en el trayecto al trabajo para evitar pensar en él y en lo que podía llegar a suceder si Armando se enteraba de que, no solo había hablado con él y le había contado la verdad, sino que nos íbamos a ver. Juro que a medida que nos acercamos al museo, el corazón me amenazaba con salirse de mi pecho. Era