Marcelo:
Sin poder detenerla vi como Sofía se marchaba pensando que Laila y yo teníamos algo. Lo que ella desconocía era que en realidad Laila solo se encargaba de cuidar a mi hijo algunas veces, lo hacía porque le había cogido cariño y mi hijo la quería mucho. Nosotros nos conocíamos desde el tiempo en que estudiamos juntos. Siempre fuimos amigos, no la veía con otros ojos que con los de una amistad.
Cuando regresé la encontré en un sillón frente a la puerta de la habitación en la que estab