Marcelo:
—Sofía está embarazada… —murmuré completamente anonadado—. Sofía está embarazada.
Las palabras de Armando hicieron eco en mi cabeza. Resonaron de tal forma que, por primera vez desde que llegué, supe que no podía luchar contra él. No estábamos en las mismas condiciones. Él y sus hombres estaban armados, tenían a Sofía de rehén, y no sólo eso, sino que ahora sabía que ella esperaba un hijo mío, que íbamos a ser padres y que, cualquier mínimo error mío o de la policía, lo podía arruin