Cargó el plato rápidamente: gruesas lonchas de pavo asado, cuñas de brie cremoso, racimos de uvas rojas y unas cuantas galletas para unir todo. Se le hizo la boca agua, pero la prisa la volvió torpe; una uva rodó y ella la atrapó en el aire. Voces llegaban desde la sala de estar: la de Selene, brillante y ya un poco ebria, planeando el itinerario de la noche con sus damas de honor.
—¡Los strippers llegan a las diez, full monty, chicas!
Aurelia salió disparada, con el plato apretado contra el pe