Capítulo 50. Un camino propio
Mientras tanto, Val y Bruno salieron al jardín, la tensión producto del deseo era palpable, ninguno habló, sentían que las palabras estaban de más, sentían que con solo mirarse los ojos se entendían y sabían que ambos estaban borrachos de amor. Caminaron lentamente hasta encontrar un arbusto grande con flores blancas que los cubría, perfecto para su encuentro íntimo.
Sin decir palabra se abrazaron con fuerza, aún borrachos, llenos de deseo y amor por uno al otro. Se miraron a los ojos con tant