Epílogo 2/3. 1.
Evelyn.
—Buenos días— trato de amortiguar la mirada en llamas que me dedica.
Pese a tener un abdomen abultado, no pierde esa manera incendiaria en la cual sus ojos me recorren, hasta detenerse justo en ese punto. Como si ver su obra fuera un incentivo imparable para sus intenciones.
Me cubro al recordar que el tiempo es algo limitado, aunque no tengo éxito cuando siento que sus dedos alcanzan a levantar el borde de mis bragas.
Lo detengo atrapando sus dedos, pero algo en sus iris react