Epílogo 3/3. 3.
Logan.
Sus brazos rodean mi cuello mientras otra contracción le atraviesa el cuerpo y la obliga a esconder la cara contra mí por un segundo. El vestido blanco sigue mojándose entre sus piernas, pegándosele a los muslos mientras atravieso el pasillo con una velocidad que hace que dos sirvientes prácticamente se estampen contra la pared al verme pasar.
—¡¿Donde está el doctor?!— una de las mujeres pierde el color al verme atravesar la entrada doble. —¡Localicen al maldit0 doctor real ahora!
Sólo