Capítulo 86.
Evelyn
Limpio mi rostro con un paño húmedo. La sangre se resiste, igual que el cansancio que me desgarra por dentro. Ervyn me pasa un abrigo y lo acomodo sobre la ropa que logré ponerme sin ayuda.
Para mantener mi orgullo intacto al menos.
Tal vez me mate un día, pero lo necesito. Prefiero que la carne arda, que los huesos crujan, antes de que alguien me vea desfallecer. Menos ella.
No quiero que vea que su madre no es tan valiente como imagina. Que hay grietas tan hondas que apenas logro tapar