Capítulo 257.
Narrador Omnisciente.
El hombre de camisa arremangada se inclina para tomar el abrigo, ahora seco y tibio por la secadora. La tela guarda ese calor residual que no debería importar… pero lo hace porque no huele a la tintorería que paga mensualmente. Sino a ella. A ese exquisito suavizante que solo ha percibido en ella, aún cuando sabe lo común que es.
En la mesa, cada uno se dedica a ver lo que hay en el plato, como si el filete de pescado tuviera algo más interesante que su sabor a pimentón