Capítulo 228.
Merle Volclain.
Me acomodo en la cama, luego de colocarla a ella en una posición cómoda. Comparto la manta, sintiendo que las heridas queman, pero nunca considero una opción el ingerir una de las versiones poco confiables de la baronesa u otro de los especialistas que integran replicar la tan famosa sangre de Dioses.
No es dormir lo que quiero, pero sí lo que necesito cuando mis ojos arden al abrirlos.
Pasan dos horas. La intranquilidad no me abandona. Sin embargo, trato de hacer el mínimo d