Capítulo 193.
Narrador Omnisciente.
El ascensor apenas se detiene cuando Evelyn sale disparada, como si el suelo se moviese más lento que ella. Rodolfo y Genzo la siguen de inmediato; ninguno de los dos tiene el rostro de un hombre que todavía cree que puede arreglar algo. Van rígidos, con la mandíbula tensa, los hombros demasiado altos. No es solo el impacto de la noticia, es la falla operativa. La grieta que se abrió porque bajaron la guardia.
Evelyn intenta reconstruir la mañana mientras camina. La escena se repite con una claridad dolorosa, aunque intente que no le afecte tanto. Ve a Giselle saliendo tranquila, sin prisa. Solo la vacuna del niño, dijo. Nada más, repitió. Nada que justifique escolta, insistió. Evelyn recuerda haber asentido, haberla visto marcharse igual de hermosa que siempre. Rodolfo siente aún el beso en la mejilla que suele darle cada mañana. Volveré y ni notarás que me fui, le dijo a Genzo, quien tiene esa frase fresca en su cabeza.
Ahora todo pesa toneladas en cada uno.