Capítulo 135.
Logan.
Cruzo los corredores con calma fingida, aunque ahora tenga la sangre acelerada. Las manos que no dejan de aferrarse al maletín me piden accionar de otra manera y la respiración medida es la que impide que lo haga. Cada vez que alguien me franquea la mirada, yo retorno la suya con una que no admite preguntas. Nadie me detiene.
Cruzo la cocina servida y el olor a cordero me da náuseas. Pasando de ellos para llegar más pronto a mi ubicación.
Llego a la ventana alta donde antes estuve, me v