Capítulo 134.
Logan.
Zev Springsteen siempre fue conocido por ser un hombre pacífico, tanto que todos creían que su paciencia era demasiada para soportar situaciones fuera de su control sin estallar. Pero el hombre que tengo ante mí no tiene ni la más mínima pieza de eso.
Suspiro, pero el alivio no llega. No por lo que Zev hace, sino porque no pueden haber elegido otro momento para reiterarme que todos desean verme muerto.
Como si no lo supiera de sobra ya. O como si fueran los únicos.
—¿Prisa por irte?— increpa con la naturalidad que le da para ajustarse la corbata. —Si lo que te preocupa es que alguien no está cuidando la espalda de hija y mi nieta, deja de hacerlo, porque tengo a hombres que lo hacen.
—Por lo menos tomas precauciones— murmuro viendo lo que carga en las manos. —Si vas a disparar, hazlo de una vez. Morir no es uno de mis miedos.
—Ya veo— exhala plantándose ante mí. —Pero, a diferencia de tí, no debo ensuciarme las manos cuando quiero algo.
—Beneficios de ser rey— suelto sarcá